Este próximo lunes, 14 de septiembre, los líderes independentistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, llevarán a cabo una reunión con el objetivo de exigir el derecho a la independencia de sus naciones.
Fuentes del periódico británico The Telegraph, señalaron que la cita busca presionar al primer ministro británico, Andy Burnham, para iniciar formalmente la desintegración del Reino Unido.
El ambiente político se intensificó tras las recientes declaraciones de Burnham ante la Cámara de los Comunes, donde sugirió que autorizaría una nueva votación sobre la separación de Escocia si existe un consenso claro.
Además, el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, impulsó el debate durante una visita a Dublín el sábado, al manifestar que la unificación de la República de Irlanda e Irlanda del Norte sería un evento magnífico.
Desintegración del Reino Unido y la cumbre de Cardiff
El encuentro intergobernamental fijado en Cardiff centra su agenda en la redacción de un documento firmado por los tres mandatarios. Este escrito pretende activar las vías institucionales necesarias para romper con la estructura estatal británica actual.
Con este paso, las administraciones autonómicas buscan coordinar sus estrategias políticas y presentar un frente unido que obligue a Londres a ceder competencias constitucionales decisivas.
Posición de Andy Burnham y el referéndum de independencia de Escocia
La presión directiva se concentra sobre la figura de Andy Burnham, a quien la oposición responsabiliza de ceder ante el movimiento separatista. Las declaraciones del mandatario en el parlamento vinculan el futuro de Escocia a criterios similares a los aplicados en Irlanda del Norte para decidir su permanencia territorial.
Declaraciones de John Swinney sobre el fin de la unión estatal
John Swinney, primer ministro escocés y líder del Partido Nacional Escocés, criticó la postura del gobierno central al afirmar este domingo que Burnham se está "enfrentando a la idea de que pasará a la historia como el último primer ministro de Reino Unido".
El mandatario escocés defiende que el impulso de una reforma profunda resulta inevitable. En sus palabras publicadas hoy, aseguró: "Mañana en Cardiff, espero poder debatir un futuro mejor con socios de todas estas islas, y eso solo se consigue con el nuevo comienzo que supone la independencia".
Por otro lado, el mandatario americano cuestionó la división territorial actual y apoyó la causa separatista ante los medios de comunicación. Durante su estancia en Dublín, preguntó de forma directa: "¿Cómo puede ser malo?", al referirse a la integración de Irlanda del Norte en la República.
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