Una catástrofe humanitaria sacude el este de la República Democrática del Congo (RDC). Un deslizamiento de tierra masivo en la localidad minera de Rubaya, en la provincia de Kivu del Norte, ha provocado el colapso de varios pozos de extracción artesanal de coltán, dejando un saldo preliminar de al menos 227 personas fallecidas.
El factor climático y la fragilidad del terreno
El desastre ocurrió entre el miércoles 28 y el jueves 29 de enero, tras una serie de intensas lluvias estacionales que han azotado la región. Según voceros locales, el terreno —ya de por sí inestable debido a la minería informal— cedió mientras cientos de trabajadores se encontraban en el interior de los túneles.
"Estamos en temporada de lluvias y el suelo es extremadamente frágil. La tierra simplemente cedió mientras las víctimas estaban en el agujero", declaró Lubumba Kambere Muyisa, portavoz de las autoridades locales.
Víctimas y labores de rescate
Entre los fallecidos no solo se encuentran mineros artesanales, sino también mujeres y niños que realizaban labores de apoyo o comercio en las inmediaciones de los pozos. Aunque unas 20 personas han sido rescatadas con heridas graves y trasladadas a centros de salud, se teme que la cifra de muertos aumente, ya que muchos trabajadores continúan sepultados bajo toneladas de lodo y escombros.
Las labores de resctae continúan y la cifra de muertes puede aumentar.
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