Desde la implementación de regulaciones estrictas en el sistema ferroviario de Nueva York, el traslado de animales domésticos ha quedado sujeto a condiciones específicas de confinamiento. La Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) establece que cualquier perro que ingrese a las estaciones o vagones del metro debe estar completamente contenido dentro de un bolso, funda o maletín de transporte.
Esta disposición, vigente desde el año 2016, busca reducir incidentes relacionados con la higiene, posibles ataques o incomodidad entre los pasajeros que utilizan la red diariamente.
"No se permite llevar ningún animal en el metro salvo que esté completamente contenido en un bolso, funda o transportadora segura. Es una medida necesaria para evitar eventos que desencadenen incomodidad o accidentes entre los tres millones de pasajeros que movilizamos al día", declaró un portavoz de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), en referencia a las Reglas de Conducta.
Alcance de la sección 1050.9(a)
El reglamento de conducta de la MTA es preciso al señalar que el animal no puede tener ninguna extremidad o parte del cuerpo fuera del receptáculo. A diferencia de otras ciudades donde el tamaño del perro limita su acceso, en la capital del mundo la restricción se centra en el contenedor: si el dueño logra que el can quepa íntegramente en un bolso y puede cargarlo sin obstruir el paso o las puertas del metro, el acceso es permitido. Esta regla ha generado una tendencia urbana donde razas de gran tamaño son transportadas en mochilas adaptadas o bolsas de gran volumen para cumplir con la literalidad de la norma.
Excepciones legales y operatividad
La única exención contemplada en la normativa corresponde a los animales de servicio, los cuales están protegidos por la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA). Estos ejemplares pueden transitar con correa y sin necesidad de un bolso, siempre que estén bajo el control de su guía. No obstante, los animales de apoyo emocional o terapia no gozan de este privilegio legal y deben cumplir con el requisito del bolso cerrado al igual que cualquier otra mascota convencional.
Supervisión y consecuencias
El personal de la MTA y los supervisores de línea tienen la potestad de denegar la entrada a las instalaciones a quienes intenten ingresar con perros sujetos únicamente por correas o cargados en brazos. Si bien no se aplica una multa económica de manera automática en todos los casos, el incumplimiento puede derivar en la expulsión del sistema o la intervención de las autoridades policiales si el usuario muestra resistencia a seguir las instrucciones de seguridad.
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