El dilema de la limpieza facial: ¿son las toallitas desmaquillantes tus aliadas o tus enemigas?

Expertos en dermatología y organismos de defensa del consumidor han analizado su impacto para darnos una respuesta clara

Miércoles, 28 de enero de 2026 a las 10:00 pm
El dilema de la limpieza facial: ¿son las toallitas desmaquillantes tus aliadas o tus enemigas?
Foto: Freepik

Cuidar la salud del rostro es una de las tareas más importantes en cualquier rutina de autocuidado. La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y, específicamente la de la cara, está expuesta constantemente a factores externos como la contaminación, el polvo, el sudor y, por supuesto, los productos de maquillaje.

 

Una buena limpieza al final de la jornada no es solo un hábito de belleza, sino una necesidad para permitir que las células se regeneren correctamente mientras descansamos.

 

Sin embargo, tras un día agotador, muchas personas buscan el camino más corto para irse a la cama. En ese escenario, las toallitas desmaquillantes aparecen como la solución mágica: son rápidas, económicas y fáciles de usar en cualquier lugar. Pero, ¿realmente cumplen su función de dejar el cutis limpio y sano?

 

Expertos en dermatología y organismos de defensa del consumidor han analizado su impacto para darnos una respuesta clara.

Foto: Freepik

Uso inteligente: la diferencia entre una emergencia y un hábito

Aunque su comodidad es innegable, tanto la Organización de Consumidores y Usuarios como los especialistas coinciden en que las toallitas desmaquillantes deben considerarse una herramienta de uso ocasional y no la base de nuestra higiene diaria.

 

El principal problema radica en que estas toallitas no eliminan la suciedad por completo, sino que gran parte de los residuos de maquillaje y polución se "arrastran" por el rostro, quedando atrapados en los poros.

 

Los dermatólogos advierten que depender exclusivamente de ellas puede traer consecuencias negativas a largo plazo:

 

  • Limpieza superficial: al no ir acompañadas de agua y un limpiador jabonoso, dejan restos químicos y suciedad que pueden obstruir los poros, favoreciendo la aparición de granitos o puntos negros.
  • Irritación por fricción: el gesto de frotar la toallita contra la piel, especialmente en zonas sensibles como los ojos, puede causar micro-rozaduras y sensibilidad.
  • Exceso de conservantes: para mantenerse húmedas y libres de bacterias dentro de su empaque, suelen contener una mayor concentración de conservantes y fragancias que pueden alterar la barrera natural de la piel si no se aclaran.

 

¿Cómo usarlas correctamente?

Si decides usarlas por falta de tiempo o durante un viaje, la recomendación de oro es realizar una limpieza en dos pasos. Utiliza la toallita para retirar lo más pesado del maquillaje y, acto seguido, lava tu cara con un gel limpiador suave y agua.

 

Esto asegurará que elimines cualquier residuo químico del producto y que tus poros respiren de verdad. En definitiva, las toallitas son excelentes para un apuro, pero el agua y el jabón específico para el rostro siguen siendo los reyes de una piel radiante.

 

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