Destapar los poros y eliminar la piel áspera son alguno de los beneficios de la exfoliación. Recurrir a este procedimiento con cierta periodicidad es esencial tanto en hombres como en mujeres, pues ayuda a eliminar las células muertas de la superficie de la piel y otras impurezas, además, promueve una renovación celular más rápida y saludable.
En otras palabras, este es un proceso clave para mantener la piel fresca, suave y rejuvenecida, que ayuda incluso a prevenir la aparición de signos de envejecimiento, como líneas de expresión y arrugas, comparten los expertos de la Clínica de Dermatológica Internacional.
¿Cuándo realizar una exfoliación de la piel?
La recomendación es que la exfoliación de la piel se realice entre 1 y 3 veces por semana, aplicando el producto siempre de noche, luego de la limpieza facial, refiere la Inteligencia Artificial. ¿La razón? Esto permite que la piel se recupere mientras duermes.
Esto aplica tanto para exfoliaciones con productos comerciales como con exfoliantes caseros. Estos últimos, los más recomendados en la actualidad, porque, no solo te permite ahorrar, también puede evitar reacciones alérgicas al no utilizarse productos químicos. Y lo mejor es que ayuda a eliminar las células muertas de la piel, desobstruir los poros y mejorar la textura de la piel, dejándola más suave y luminosa. Además, puede prevenir la aparición de granos y espinillas, mejorar la absorción de otros productos de cuidado de la piel y estimular la circulación sanguínea. También mejora la absorción de productos y estimula la producción de colágeno.
Exfoliación casera
Para elaborar tu propio exfoliante casero que te ayude a mejorar la textura de tu piel necesitas ingredientes como azúcar, miel, aceite de oliva, yogur o café. Estos son productos que ayudan a que la piel luzca en su máximo esplendor.
Por tanto, si deseas una exfoliación suave, mezcla azúcar con aceite de oliva, coco o almendra. Mientras que, para tonificar la piel, el exfoliante debe contener café molido y yogur natural o miel.
Pero, si buscas calmar e hidratar la piel, tu exfoliante debe ser una mezcla de miel, azúcar moreno o posos de café. O si deseas purificar y limpiar la piel, exfolia con sal fina y aceite de almendras dulces.
Finalmente, si lo que estás buscando es suavizar y aclarar la piel, exfóliala con una mezcla de yogur natural y copos de avena finamente molidos.
La clave
Según los expertos, para una exfoliación exitosa es clave la constancia, pero sin excederse, porque puede dañar la barrera cutánea de la piel.
En tal sentido, empieza siempre mezclando bien los ingredientes para lograr una textura suave y fácil de aplicar sobre la piel limpia y ligeramente húmeda, masajeando suavemente con movimientos circulares, sin frotar demasiado para evitar la irritación. Luego enjuaga con agua tibia, seca con palmaditas y aplica una crema hidratante o un aceite ligero para sellar.
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