Solo quienes tienen plantas saben la importancia de regarlas y de ofrecerles los cuidados necesarios para que se mantengan vivas.
Esta tarea doméstica que se hacen de manera automática, puede provocar daños en las matas. ¿Cómo es esto posible? Cuando se riegan las plantas como por inercia, es posible que se les coloque más o menos agua de la requerida, o incluso se esté malgastando este preciado líquido. Para evitar estos males, conoce algunas estrategias que te pueden ayudar a que tu jardín siempre esté resplandeciente.
¿Cuál es la manera correcta de regar las plantas?
Según refiere la Inteligencia Artificial, regar las plantas correctamente implica humedecer la tierra de manera uniforme, preferiblemente por la mañana o al atardecer, evitando mojar hojas y flores.
Por otra parte, es fundamental regar profundamente en lugar de muchas veces con poca agua, verificando que el sustrato esté seco antes de volver a regar para evitar que las raíces se pudran.
Además, los expertos señalan que regar las plantas de una a dos veces por semana es suficiente. No obstante, todo va a depender del ambiente en el que se encuentre dicha planta e incluso sus características particulares. Incluso, depende de muchos factores: de la humedad ambiental, del viento y de las corrientes de aire, de la temperatura, del material de la maceta y la cobertura del sustrato.
Recordemos que cada mata es diferente, y mientras unas requieren de sobra, otras, es indispensable que permanezcan a la luz del sol, por ejemplo. En tal sentido, todo va a depender del tipo de planta que se tenga en el hogar.
Toma en cuenta
Para poder regar las plantas es necesario conocer el tipo y así poder darle el cuidado necesario. En ocasiones, algunas plantas necesitan ser regadas muchas veces con poca agua, mientras que otras, es preferible regar menos veces, pero, agregando mayor cantidad de agua.
De igual manera, el cambio de temperaturas y la humedad, según la temporada, también son factores a tomar en cuenta antes de colocarle el agua a las plantas. Es decir, los días más calurosos, se deberían regar de 2 a 3 veces por semana, y cuando hace frío, puede ser suficiente cada 8 o 10 días.
Lo importante es hacerlo de manera habitual, ya que, sin el agua, las plantas dejan de crecer, no florecen y mueren.
Sin embargo, también debes tener en cuenta que, si se le coloca agua en exceso, las raíces de las plantas terminan ahogadas, se pudren y muere la mata, porque el agua se acumula en las raíces e impide que la planta absorba el oxígeno y los nutrientes a través de éstas.
En conclusión, para evitar daños en las plantas y, además, ahorrar agua, la recomendación es regar profundamente, pero con menos frecuencia. Además, se sugiere regar las plantas cuando no exista viento en el exterior de la casa, ya que contribuye a que la mitad del agua se vaya a otro sitio; y preferiblemente regar en horas de la mañana o al atardecer; con ello no solo ahorras agua, sino que evitas que las gotas sirvan como lupa y quemen las hojas de las plantas si hace calor.
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