Las polillas, aunque parecen inofensivas, pueden llegar a convertirse en una verdadera pesadilla en nuestros hogares. Normalmente, atacan la ropa o los alimentos y dejan su rastro por gran parte de la casa.
Según refiere la Inteligencia Artificial, éstas aparecen principalmente en lugares oscuros, secos o húmedos de la casa, llegando a esconderse en la despensa y los armarios.
En caso de que desees combatirlas porque ya están en tu hogar, o quieras prevenir su aparición, te compartimos algunos consejos.
¿Cómo detectar las polillas?
Estas pequeñas mariposas cuyas larvas devoran los alimentos guardados y los enseres domésticos se alimentan de fibras naturales como lana, seda y pelo, mientras que las de la comida prefieren granos, cereales y frutos secos.
Para detectarlas comienza por revisar la ropa. Busca agujeros en la tela, pequeñas manchas marrones (excrementos) o capullos blancos.
En la despensa, revisa paquetes de harina, cereales, frutos secos y pasta. Si encuentras pequeños insectos o hilos finos, es probable que tengas polillas. También son capaces de abrir agujeros e ingresar dentro de los paquetes.
¿Cómo eliminarlas?
Comienza por realizar una limpieza profunda. Aspira a fondo y presta especial atención a alfombras, grietas, pequeños agujeros y lugares donde se acumule el polvo.
Lava la ropa infestada o sospechosa a altas temperaturas. Si es posible deja remojando por algunos minutos.
De igual manera, limpia los armarios a profundidad. Vacíalos, limpia las estanterías con agua jabonosa y aspira. Además, deshazte de lo que no estés usando, porque de lo contrario, se convertirá en el hogar de estos animales.
También puedes recurrir a remedios caseros. Por ejemplo, coloca saquitos de lavanda, cedro o romero en los armarios para repelerlas. Su olor no es nada agradable para ellas.
Otra alternativa son las bolsitas con clavos de olor. El clavo tiene un fuerte aroma que resulta muy molesto para las polillas.
Finalmente, y no menos importante, limpia las áreas infestadas con vinagre blanco. Es recomendable usar un atomizador. Empieza por mezclar partes iguales de vinagre y agua y rociar sobre las superficies de alacenas, cajones o muebles.
Todos estos métodos resultan menos nocivos para la salud, que aquellos productos de venta comercial.
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