Secreto del aprendizaje: científicos revelan cómo la dopamina optimiza nuestras habilidades motoras y sociales

Cada vez que superamos un reto, hay una pequeña dosis química celebrando y asegurando nuestro progreso

Martes, 03 de febrero de 2026 a las 09:00 pm
Secreto del aprendizaje: científicos revelan cómo la dopamina optimiza nuestras habilidades motoras y sociales
Foto: Freepik

La capacidad del ser humano para adquirir nuevas destrezas es uno de los fenómenos más asombrosos de la naturaleza. Desde pronunciar correctamente una palabra en otro idioma hasta dominar un instrumento musical, el cerebro atraviesa un complejo proceso de ensayo y error que le permite pulir sus capacidades de manera progresiva.

 

Durante décadas, la ciencia ha intentado descifrar qué sucede exactamente a nivel interno cuando pasamos de la torpeza inicial a la maestría. Investigaciones recientes arrojan luz sobre este misterio, revelando que la clave no reside solo en la repetición, sino en una señal biológica que actúa como un guía invisible, premiando los aciertos y señalando las fallas para optimizar nuestra conducta.

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Dopamina como motor de nuestras acciones

Un reciente estudio neurocientífico, que tomó como referencia el comportamiento de aves para entender el cerebro humano, ha descubierto que la dopamina desempeña un papel mucho más profundo que el simple hecho de generar placer.

 

Según los hallazgos liderados por el experto Vikram Gadagkar, esta sustancia funciona como un sistema de evaluación en tiempo real. Cuando una persona intenta realizar una tarea y comete un error, los niveles de este componente disminuyen, enviando un aviso de alerta.

 

Por el contrario, cuando la acción se ejecuta con éxito, los niveles se elevan, enviando una señal de aprobación que refuerza ese movimiento o pensamiento para el futuro.

 

El equipo de investigación observó que este mecanismo es fundamental para el desarrollo de habilidades motoras y sociales. En palabras del especialista, este proceso es comparable a un "marcador interno" que nos dice qué vale la pena repetir.

 

Por ejemplo, al practicar un deporte, el cerebro utiliza estas fluctuaciones químicas para detectar qué ajustes técnicos logran un mejor resultado. Sin este flujo constante de información, sería prácticamente imposible perfeccionar actividades complejas que requieren precisión.

 

Además, el estudio reveló un dato curioso sobre el entorno social: la retroalimentación externa también altera la química cerebral. Cuando una acción es bien recibida por otros, se generan picos adicionales de motivación, lo que explica por qué el reconocimiento público suele impulsar el rendimiento.

 

Este descubrimiento no solo ayuda a comprender mejor el aprendizaje cotidiano, sino que abre nuevas puertas para tratar condiciones médicas como el Párkinson, donde la falta de dopamina dificulta que las personas puedan coordinar y ajustar sus movimientos de forma natural.

 

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