Envejecer es vivir. Esta es una consecuencia a la que la mayoría de las personas le teme, no solo por una cuestión física, sino también emocional; porque al verse con arrugas o piel flácida, por ejemplo, llega la depresión y el desánimo. Se dice que comenzamos a envejecer desde el momento que nacemos.
Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, y esto lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales.
Expertos señalan que cuando comienzan a aparecer los primeros signos de envejecimiento la persona debe buscar ayuda si lo cree oportuno, y, sobre todo, modificar algunos hábitos que le ayuden a superar la situación.
¿Qué es envejecer?
Biológicamente es el descenso de las capacidades físicas y mentales. Incluso, es el período en el cual se corre un mayor riesgo de sufrir algunas enfermedades, y en última instancia, conducir a la muerte.
No obstante, envejecer puede ser sinónimo de crecer, cambiar, evolucionar, pero también es ganar sabiduría, experiencia y en ser. En conclusión, envejecer no es necesariamente sinónimo de estar viejo, de tener una determinada edad y que la piel comience a tornarse flácida o con arrugas.
Por lo tanto, independientemente de la edad que se tenga, y los primeros indicios que muestre tu piel, no es momento de deprimirse, sino de cambiar hábitos que ayuden a mejorar la calidad de vida.
¡Actúa!
En tus manos está vivir de manera plena y feliz, sin importar la edad que tengas, y esto se logra estando bien consigo mismo. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el envejecimiento saludable comienza con hábitos saludables en fases anteriores de la vida.
Partiendo de ello, es clave adoptar estos hábitos:
1. Mantener una alimentación saludable, variada y equilibrada en la que se incluyan frutas y verduras.
2. Realizar actividad física de manera regular y de forma moderada para evitar lesiones. Los paseos diarios son una de las mejores actividades, siempre respetando la capacidad de cada uno. Caminar todos los días de 15 a 30 minutos es una buena alternativa.
3. Es necesario hacerse chequeos médicos periódicos para un mantenimiento óptimo de la salud, como también para poder detectar a tiempo posibles irregularidades. Consulta con el ginecólogo, urólogo, oftalmóloga, cardiólogo, odontólogo, u otro especialista según tu historial clínico.
4. Conviene cuidar la mente y evitar en lo posible situaciones de estrés, o en todo caso, conviene aprender a controlarlas. Ten una actitud positiva y optimista frente a la vida.
5. Aprende cosas nuevas cada día. Lee libros o revistas, participa en debates o incluso aprende a utilizar internet o iníciate en las redes sociales.
6. Evita el tabaco y el consumo abusivo de alcohol.
Fotos Freepik
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