La lavanda es una de las plantas más utilizadas en la aromaterapia gracias a sus propiedades relajantes y calmantes. Su efecto sobre el sistema nervioso la convierte en un remedio natural eficaz para reducir la ansiedad, aliviar el estrés y combatir el insomnio.
El principal componente activo de la lavanda es el linalool, un compuesto con propiedades sedantes que actúa directamente sobre el sistema nervioso central. Al inhalar su aroma o aplicarla en la piel, este compuesto influye en los neurotransmisores del cerebro, promoviendo la sensación de calma y bienestar.

Ansiedad
Esta flor ayuda a reducir la ansiedad al disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Su uso en aceites esenciales o infusiones puede calmar la mente y reducir la tensión emocional. Estudios han demostrado que inhalar su fragancia o usarla en masajes con aceite esencial puede ser tan eficaz como algunos ansiolíticos, pero sin los efectos secundarios de estos medicamentos.
Estrés
El estrés crónico puede afectar gravemente la salud mental y física. La flor actúa relajando el sistema nervioso, reduciendo la presión arterial y disminuyendo la frecuencia cardíaca. Un baño con aceite esencial de lavanda o simplemente oler su fragancia en un difusor puede aliviar la sensación de agotamiento mental y promover un estado de relajación profunda.
Insomnio
El insomnio es uno de los trastornos más comunes relacionados con el estrés y la ansiedad. La lavanda favorece el sueño al actuar como un sedante natural. Estudios han demostrado que su aroma aumenta la producción de melatonina, la hormona responsable del ciclo del sueño. Aplicar unas gotas de aceite esencial en la almohada o beber una infusión de lavanda antes de dormir puede mejorar la calidad del descanso.
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